Para la empresa es esencial poder poner orden en las relaciones con los bancos y verificar si se pagan unos intereses adecuados por el dinero prestado. Los casos de empresas que analizamos a continuación se encuentran entre los más habituales que presentan un recorrido de mejora en cuanto al control de la deuda.

En ambos casos la solución recae en estudiar cual es el producto financiero que se adapta mejor a las características de la empresa y negociar las mejores condiciones con las entidades. Los servicios de Mafars Asociats no sólo incluyen el estudio de la financiación sino que acompañan a la empresa durante el proceso de negociación para asegurar las situaciones más ventajosas fruto de nuestra experiencia en el sector financiero.

Caso 1. Empresa que no tiene deudas pero sí tensiones de tesorería

Para muchas empresas es motivo de orgullo no necesitar financiación bancaria, sin embargo resulta que los intereses a causa de las tensiones son excesivos respecto al endeudamiento medio.

Ejemplo: Tras analizar los datos de una empresa, su endeudamiento medio es de 100.000 € pero paga intereses anuales por valor de 12.320€.

Errores frecuentes

  • Se produce un descubierto porque no se dispone de póliza de crédito para afrontar descubiertos fruto de tensiones de tesorería.
  • Utilización inadecuada de pagarés. Por ejemplo se utiliza un pagaré de un importe mayor a la cifra necesaria por no disponer de otra alternativa. Sin embargo se estarán pagando intereses por la suma total del pagaré.

Caso 2. Empresa que no tiene visibilidad real del coste del endeudamiento

El coste de los productos financieros se desglosan entre diferentes conceptos de los cuales sólo se presentan los más interesantes a la hora de la negociación.

Ejemplo: Una empresa con un endeudamiento medio de 100.000€ paga al final del año la suma de 3.500€ e concepto de intereses. Aunque sólo representa un 3,5%, no está contabilizando los costes de las comisiones que añaden 3.500€ más al coste

Errores frecuentes

  • Contabilizar las operaciones de financiación como gastos de servicios percibidos y no como gastos financieros. Hay que tener en cuenta las comisiones de estudio, apertura… incluso los gastos de formalización notarial.
  • Dimensionar mal el importe de una póliza de crédito de forma que si es insuficiente habrá intereses añadidos y si es excesiva se podrá pagar comisiones por “saldos no dispuestos”.